05 feb. 2026

El VAR quitó brillo al título de Francia

VAR-Rusia-2018-final-Pitana-FIFA-e1675168783149 (1).webp

Francia es un justo campeón, pero el VAR, que había hecho un buen Mundial, afeó la final y castigó cuando menos lo merecía a una Croacia que, luego, quedó sin fuerzas para revertir el triunfo 4-2 que coronó al equipo de Didier Deschamps.

Fue una final plena de incidencias, pero con poca emoción, porque faltó fútbol y tensión en la última parte, cuando todos en el estadio Luzhniki aguardábamos la coronación de Francia, premiada bajo un temporal que cayó sobre Moscú después de terminado el partido.

El primer paraguas salvador, todo un mensaje, fue para el presidente ruso Vladimir Putin, uno de los principales ganadores de la Copa, aunque también él sufrió en la final, con la protesta de Pussy Riot, la invasión de campo televisada para todo el mundo.

El árbitro argentino Néstor Pitana, criticado porque minutos antes había sancionado una falta inexistente para el tiro libre del primer gol francés, pareció luego presionado por el VAR para cobrar un penal polémico, que puso 2-1 a Francia, injusticia pura tras su primer tiempo chato.

Croacia tuvo más de 66 por ciento de posesión en esa etapa, tiró siete veces al arco contra uno y protagonizó las mejores jugadas, pero salió perdedora por un gol de tiro libre sin falta y un penal de VAR, demasiado castigo para un equipo que, era previsible, quedó sin resto para el final.

Apenas un grosero error del arquero Hugo Lloris permitió el descuento 4-2 de Mario Mandzukic. Quedaban más de veinte minutos, pero Croacia, que venía de jugar tres tiempos extras y dos definiciones de penales en sus juegos previos, no tenía piernas y el corazón, enorme, ya no le alcanzó.

Casi todo el partido pareció un engaño. Porque Croacia comenzó mejor, pero otra vez Francia estaba haciendo de las suyas. Esperando el primer error rival o la primera pelota parada para decirle a todos que, en rigor, el centro del ring siempre era suyo.

El error, a los 17', fue primero de Pitana (no hubo falta de Marcelo Brozovic contra Antoine Griezmann) y luego de Mandzukic, que cabeceó hacia atrás el tiro libre del propio Griezmann, ante cierto estatismo del arquero Danijel Subasic, algo lento también en otros goles.

El empate de Ivan Perisic a los 28' restableció la justicia, pero a los 38' llegó el penal polémico que anotó Griezmann y que Pitana sancionó luego de tres minutos de dudas, demasiado, porque Perisic, aunque tal vez algo imprudente, jamás buscó la pelota.

Más cómoda con el 2-1, más contragolpeadora que nunca, Francia aumentó con Paul Pogba a los 59' y Kylian Mbappé a los 65', un 4-1 que sólo amagó correr peligro tras el fallo de Lloris y el 4-2 de Mandzukic. Amagó, sí, porque Croacia ya no era Croacia.

Francia, en cambio, sí fue siempre Francia, aun jugando mal como lo hizo en el primer tiempo. Fue Francia durante todo el Mundial, del principio al final, ganándole con lo justo a Australia y Perú, aburriendo en su 0-0 con Dinamarca y, en su partido que marcó el cambio, superando 4-3 a la Argentina de Lionel Messi.

Aquel fue un marcador engañoso, porque Francia fue claramente superior y exhibió por primera vez sus credenciales, que renovó luego ganándole bien a Uruguay y a Bélgica, con suerte para noquear siempre en el momento justo, como también volvió a hacerlo hoy contra Croacia.

Una imagen símbolo sucedió en los minutos finales, cuando el fino Paul Pogba luchó como un león dentro de su área, dejando que el balón saliera y celebrando con sus compañeros como si hubiese anotado un gol. ¿Aburrido? ¿Goles de pelota parada? ¿Especulador? ¿Pragmatismo puro? Todo eso puede caberle a la Francia de Deschamps, como también su poder de fuego cada vez que se lo propuso. Aplausos para Croacia, la revelación y el corazón de Rusia 2018.

Fue un buen Mundial, aún sin un fútbol brillante y con las máximas estrellas en deuda. Fue bueno porque, excepto la final de VAR, en Rusia 2018 dominó el juego y no la polémica y entonces el debate quedó en el terreno del fútbol. Algo así como juego de posesión vs balón parado. Eso sí, ganó el balón parado.

Y el VAR. ¿Ganó el fútbol?.

/ ANSA

  • Logo Falg.png
El Consejo de la División de Honor de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) oficializó este miércoles el calendario de las primeras tres jornadas del torneo Apertura 2026, que contará con enfrentamientos de alto impacto desde su inicio.
El atacante de Sportivo Ameliano, Alejandro Samudio, está muy cerca de convertirse en la nueva incorporación de Nacional bajo la dirección técnica de Felipe Giménez, tras confirmarse que las negociaciones entre ambos clubes se encuentran en una etapa avanzada.
Miguel Carrizosa, directivo de Cerro Porteño, confirmó que el club se encuentra en la búsqueda activa de jugadores de alto nivel que actúen como “verdaderos refuerzos” para potenciar el plantel de cara a los desafíos internacionales de la próxima temporada.
El ecuatoriano Aníbal Chalá se perfila como el nuevo refuerzo de Olimpia para cubrir la banda izquierda de cara a la temporada 2026. El futbolista de 29 años, que cuenta con el visto bueno del técnico Pablo “Vitamina” Sánchez, arribaría a Paraguay el próximo 2 de enero para firmar un contrato por un año con opción a renovación.
El presidente de Olimpia, Rodrigo Nogués, desmintió las versiones que daban por hecho el arribo del delantero panameño Tomás Rodríguez, señalando que las informaciones actuales son solo conjeturas de la prensa y que el club no ha emitido ninguna comunicación formal al respecto.
El histórico exdefensor y actual director técnico de la Sub 20, Antolín Alcaraz, calificó como “justa” y “merecida” la reciente clasificación de la Selección Paraguaya a la Copa del Mundo 2026, destacando la fortaleza del grupo tras 16 años de ausencia en el torneo.
El club azulgrana concretó la llegada del atacante colombiano Santiago Mosquera para reforzar el plantel de Barrio Obrero. Pese a que el anuncio oficial fue publicado y posteriormente borrado de las redes sociales de la institución, la directiva confirmó que el jugador ya es parte del equipo y llega como un pedido expreso del técnico Jorge Bava.