Se trata de un hombre de la tercera edad que estuvo internado y no aguantó la enfermedad. El difunto tuvo que ser embalado por completo en una bolsa mortuoria de plástico ante la falta de un ataúd.
En la zona no había energía eléctrica y el carpintero no pudo preparar el cajón. La intendenta, Judith Ferreira, señaló que en Puerto Casado no hay servicios fúnebres.