El niño de 11 meses que perdió la vida este miércoles tras ser atacado por el perro de su familia de la raza pitbull no tenía muchas chances de sobrevivir, según el relato del médico forense Christian Alegretti, quien explicó que el bebé sufrió varias heridas penetrantes en la zona cervical del cuello.
“Era difícil que se salve, debido a que a esa altura del cuerpo hay vasos sanguíneos que llevan oxígeno al cerebro y una vez que son dañados es imposible que sobreviva”, dijo.
El hecho ocurrió en el interior de una vivienda (foto) en el barrio Rincón, de la ciudad de Ñemby, Departamento Central.