Víctor Raúl Benítez, economista, explicó que el aumento del salario mínimo genera un incremento inmediato del consumo, pero luego viene un ajuste por parte de los empleadores, que suben sus precios para compensar el mayor costo de recursos humanos o despiden a algunos trabajadores para exigir más productividad a los que se quedan.
El economista señaló que el problema de fondo es la baja productividad de los trabajadores paraguayos, que hace que sus ingresos sean insuficientes para cubrir sus necesidades básicas. Además, indicó que el salario mínimo solo beneficia a una parte de la población ocupada, ya que el 64% es informal.
Afirmó que para mejorar la situación de los trabajadores se necesitan cambios estructurales en la economía que permitan aumentar la productividad y el valor agregado de las actividades productivas. Asimismo, mencionó que la inflación afecta más a los sectores de menores ingresos.