La Unión Europea (UE) adoptó en mayo de este año un reglamento que se enmarca en el acuerdo comercial UE-Mercosur y que busca garantizar que las materias primas que importa no provengan de zonas deforestadas o degradadas. El reglamento, que entrará en vigor en 2025, afecta a siete productos: el ganado, la soja, la madera, el café, el cacao, el aceite de palma y el caucho.
“Este reglamento “responde a una demanda clara de los ciudadanos europeos, que no hay que olvidar que, además de ser ciudadanos, son consumidores y electores de los mercados, para que haya productos más sostenibles y menos dañinos al medio ambiente”, según refirió Matteo Sirtori, jefe de Cooperación de la UE en Paraguay.
Explicó que los criterios que se aplican para la exportación de estas materias primas son los mismos que para la producción dentro de la UE, y que son dos: que la producción sea legal, según la ley de cada país, y que no hayan causado deforestación.
Para demostrar que no hayan causado deforestación, se introduce la novedad de la geolocalización, es decir, poder tener las coordenadas geográficas de los terrenos donde se han producido o cosechado esas materias primas. Los importadores europeos tendrán que verificar, a través de esta geolocalización, que esas materias primas no han causado deforestación.
Sirtori reconoció que hay todavía cuestiones pendientes sobre el mecanismo de geolocalización, y que la UE está trabajando estrechamente con el sector productivo y el sector público de Paraguay y de otros países del Mercosur para aclarar algunas dudas.
“Hay debate en todos los países, hay preocupaciones en todos los países. Yo siempre digo que las preocupaciones son más que legítimas, porque todos estamos un poco saliendo de nuestra zona de confort, incluyendo a los europeos. Tenemos un sector productivo muy potente y muy influyente nosotros también”, afirmó.
El reglamento aún está pendiente de ratificación por parte de los parlamentos de los países involucrados. Los gremios de la producción de Paraguay cuestionan el cumplimiento del reglamento y hasta sostienen que se trata de una “imposición extraterritorial”.
El acuerdo UE-Mercosur prevé la eliminación de aranceles y la facilitación del comercio entre ambos bloques, así como el respeto a los principios ambientales y sociales.