La psicóloga Jazmín Segovia analiza el impacto que un feminicidio genera en las familias y, especialmente, en los hijos que enfrentaron la pérdida de su madre. Explicó que la adaptación a una nueva realidad resulta difícil y que muchas veces las familias discuten sobre la custodia de los niños.
“Imagínense la pérdida de un ser querido de una forma como esta, es bastante dolorosa y nadie está preparado para esa pérdida. Muchas veces entre las familias ocurre esto típicamente de las peleas, con quién se quedan los chicos. Siempre es clave recibir un acompañamiento profesional en especialistas en trauma”, señaló.
La profesional advirtió que la falta de herramientas emocionales en los adultos puede agravar el sufrimiento de los menores. “Un detalle muy importante es qué va a decir la gente de mi familia, como niño. Esa vergüenza de no socializar por el temor en el colegio es un cuidado que debemos considerar”, explicó.
Subrayó que el acompañamiento debe ser integral. “Clave y principal es la ayuda profesional en equipo: familia, profesionales, colegio y justicia. El impacto puede ser muy grande, no solo emocionalmente, sino también en cuestiones de amor propio cuando ese niño se convierte en adulto”.