“En aquel entonces, China funcionó como una república pobre ante el imperio estadounidense. Hoy, el discurso de Xi Jinping presentó a una nación que “abiertamente ya habla del imperio que asciende”, dijo el especialista.
Donald Trump centró su agenda en el déficit de la balanza comercial y buscó la venta de soja, carne bovina y aviones Boeing. Por su parte, Xi Jinping reafirmó el estatus de China como una potencia milenaria consciente de su historia.
El líder chino llevó a Trump al Templo del Cielo, una maravilla arquitectónica de 1420 Con este gesto, los anfitriones enviaron un mensaje de posicionamiento internacional: “Nosotros ya estábamos acá, mucho antes de que se descubriera América, nosotros ya éramos potencia”, dijo Codas.
El mandatario chino advirtió sobre el peligro de un choque militar si las potencias no logran una percepción compartida del mundo. Este comentario representa un cambio de mentalidad, pues el líder negó la existencia de dicha teoría en años anteriores.
Según Codas Thompson, “China se sintió en capacidad de desplazar a Estados Unidos en diversos aspectos de la diplomacia internacional”.
En el ámbito energético, China buscó su independencia a través de nuevos acuerdos con Vladimir Putin. Ambos líderes plantearon un “nuevo tipo de relaciones internacionales” para desplazar la hegemonía que Estados Unidos mantuvo desde la caída del Muro de Berlín
El gigante asiático acumula reservas estratégicas de petróleo que duplicaron a las del gobierno estadounidense. Finalmente, el analista señaló la debilidad interna de Trump
El presidente enfrenta un panorama electoral difícil para las elecciones de medio término en noviembre. Este escenario profundizó el “síndrome del pato cojo” para el resto de la administración de Trump.
