Según el especialista, este fenómeno responde a patrones estudiados en las políticas públicas donde una de las facciones internas se desarrolla exponencialmente y modifica las reglas de juego políticas y financieras bajo un esquema de “falsacionismo sofisticado” para su propio beneficio.
Servín señaló que el enfrentamiento y las señales de disidencia en el sector dominante exigen decisiones contundentes, abriendo un escenario cuyo desenlace se reducirá indefectiblemente a un “cambio o afianzamiento”.
Al abordar la figura del expresidente Horacio Cartes y su conducción política, el analista sostuvo que los liderazgos de esta magnitud cargan con un estigma particular, afirmando que “estos líderes... no pueden jubilarse nunca” y “no deja herederos”.
En ese sentido, explicó que para mantener su vigencia frente al constante surgimiento de nuevas coaliciones regionales impulsadas por un fuerte poder financiero, la conducción actual deberá dar un “golpe de timón en relación al completamiento de sus cuadros”.
Sin embargo, advirtió sobre la premura del escenario al remarcar que se cuenta con “poco tiempo y escaso material para recoger”, al tiempo que figuras de la tercera vía fuera de la estructura tradicional avanzan “de una manera geométrica”.
Finalmente, Servín enfatizó que ante la actual encrucijada política y económica no existe otra alternativa que implementar un “cambio de objetivo o cambio de paradigma”. Desde una perspectiva geopolítica y de largo plazo, el especialista lanzó una severa advertencia sobre los riesgos institucionales que podría afrontar el país tras la conclusión del ciclo democrático vigente.
De acuerdo con su visión analítica, la incapacidad de renovar liderazgos de manera ordenada o el aumento de la anarquía entre grupos predadores por el poder podrían derivar en un “periodo de totalitarismo”, no descartando incluso un escenario de “estilo militar”.