A pesar de que el encuentro comenzó con un penal fallado por Messi a los 9 minutos (tras una falta sobre Lautaro Martínez revisada por el VAR), el equipo de Lionel Scaloni logró imponerse tácticamente al planteamiento de Ralf Rangnick.
El primer gol llegó tras una asistencia de Facundo Medina, que Messi aprovechó para definir con el interior de su pie.
La estrategia argentina neutralizó la presión física de los austríacos, permitiendo que el portero Emiliano Martínez tuviera una jornada mayormente tranquila, salvo por una intervención ante un tiro libre de Marcel Sabitzer.
En el complemento, Messi anotó su segundo gol de la jornada para asegurar el resultado y aumentar su leyenda personal. Con esta victoria, Argentina se consolida como un conjunto compacto con argumentos sólidos para pelear por un nuevo título mundial.
