Masi señaló que el mercado de la medicina prepaga está altamente concentrado en dos grupos empresariales que fijan las reglas a su antojo, debido a que el Ministerio de Salud no cumple con su rol de control y a que el Congreso ha rechazado reiteradamente proyectos de ley para regular a las aseguradoras.
En el ámbito privado, la exlegisladora criticó duramente las arbitrariedades de los seguros, detallando incrementos automáticos de cuotas sin consentimiento, la exclusión injustificada de coberturas rutinarias como cirugías laparoscópicas y una sobrefacturación desmedida de medicamentos, que llegan a cobrarse a G. 500.000 dentro de los sanatorios cuando afuera cuestan G. 100.000.
A esto se suma el abuso de los períodos de carencia y los costos que se disparan por preexistencias o al cumplir más de 60 años.
Masi expuso la enorme brecha en los pagos: mientras los seguros cobran cuotas elevadas, pagan apenas G. 70.000 guaraníes a los médicos por consulta y G. 120.000 por visitas de internación de alta complejidad, lo que empuja a las empresas a contratar personal recién recibido y sin residencia médica en las urgencias para abaratar costos, comprometiendo gravemente la calidad del diagnóstico.