Tras una maratónica lectura de sentencia que culminó de madrugada, los jueces dictaron las diversas penas de prisión.
La investigación del crimen determinó que la joven, quien cursaba un embarazo de tres meses, falleció de forma instantánea debido a un golpe severo en la cabeza con un objeto pesado.
En tanto, el juicio oral para el principal sospechoso —un adolescente que era pareja de la víctima— continúa en desarrollo.
La pena más alta, de 10 años de cárcel, fue impuesta contra Mikhaella Rolón Melgarejo por el hecho de instigación al feminicidio.
El tribunal validó las pericias técnicas realizadas a su teléfono celular, las cuales evidenciaron mensajes donde ella y el principal sospechoso planificaban de manera sistemática distintas formas de acabar con la vida de María Fernanda.
Por su parte, el farmacéutico Ángel Antonio Franco recibió una condena de 5 años de prisión por comercializar medicamentos de forma irregular en una clínica clandestina y por borrar deliberadamente las imágenes del circuito cerrado para obstruir la investigación.
Asimismo, Karen Villar y Armando Silva (padres del menor procesado) fueron sentenciados a 4 años y medio de cárcel tras comprobarse que mintieron a las autoridades al denunciar falsamente la desaparición de su hijo para facilitarle la huida a Ciudad del Este, aún sabiendo que la víctima ya había fallecido. Finalmente, Ricardo Villamayor, el suegro, fue condenado por colaborar activamente en el traslado y ocultamiento del menor sospechoso.
La resolución judicial desató la profunda indignación y el rechazo de los padres de María Fernanda, quienes manifestaron su total disconformidad con los años de cárcel otorgados. La madre de la joven, lamentó que las penas sean sumamente bajas para la gravedad del crimen y reclamó que se debieron aplicar condenas de entre 30 y 35 años. En el mismo tono de dolor, el padre de la víctima tildó el veredicto de “una burla para el pueblo paraguayo”.