El analista político internacional Jorge Codas Thompson calificó el discurso del presidente estadounidense Donald Trump como un ejemplo de “diplomacia al borde del precipicio” y advirtió sobre la gravedad de las amenazas nucleares en el marco del conflicto con Irán e Israel.
Trump lanzó un discurso extremadamente duro contra Irán el lunes 6 de abril, en el que aseguró que Washington podría “destruir un país en una noche” y amenazó con llevar a Irán “a la Edad de Piedra”. Sus palabras incluyeron advertencias sobre ataques masivos a infraestructura y acusaciones de que los iraníes “están dispuestos a sufrir”.
Codas Thompson explicó que las declaraciones de Trump tuvieron un carácter extremo. “Fue un discurso sumamente grave, todavía más grave porque él dijo que en cuatro horas iban a destruir el país. Las únicas armas que pueden lograr eso son nucleares, y las armas nucleares por definición afectan a la población civil, lo que constituye crímenes de guerra”, señaló.
“Irán tiene miles de años de existencia bajo distintas formas de Estado y logró mantener un nivel de firmeza muy marcado desde que empezó esta guerra el 28 de febrero. Eso sorprendió a Estados Unidos y a Israel”, afirmó.
Codas Thompson interpretó el discurso de Trump como una expresión de frustración. “No pudo con el rival en condiciones convencionales y amenazó con el siguiente nivel de agresividad. La respuesta de Irán fue firme, dijeron que no abrirían el estrecho de Ormuz si no se cumplían ciertas condiciones”, explicó.
Advirtió sobre las implicancias jurídicas de una eventual orden militar. “La famosa ley de obediencia debida, que tuvo precedentes en los juicios de Núremberg, plantea qué debe hacer un soldado o un oficial si recibe una orden que viola el derecho internacional humanitario. Es una situación muy compleja porque podría ocurrir que haya oficiales que no quieran implementar la orden”, concluyó.