La fiscal Irma Llano, quien investiga el caso “Ícaro”, explicó cómo operaba la red delictiva desarticulada por la Policía Nacional a través del Departamento contra el Cibercrimen y que llegó a mover unos 9 mil millones de guaraníes. Llano aclaró que “no es el sistema bancario el que se vulneró”, sino que los delincuentes detectaron una falla en el sistema de una empresa privada y aprovecharon esa vulnerabilidad para extraer dinero de su cuenta corriente.
Los criminales utilizaron una “granja de pitufos” o “granja de mulas”, personas que supuestamente vendían criptoactivos y transferían esos valores a las cuentas de los estafadores. “Ellos decían: te voy a hacer una transferencia por código QR, pásame tu código QR, y el criptoactivo me tenés que transferir a esta billetera”, explicó.
El sistema de la empresa mostraba un monto inferior en las transferencias, pero que en la ejecución real se descontaban cifras millonarias. “Mientras que en el sistema aparecía un descuento de un guaraní, en la cuenta corriente se vaciaban montos de nueve, diez, quince millones”, afirmó.
La investigación reveló que los delincuentes operaron con cuentas en varios bancos para realizar las transferencias y ocultar el origen del dinero. “A una sola empresa le robaron todo el dinero”, confirmó Llano, aunque evitó dar detalles sobre la identidad de la víctima.
La fiscal destacó que el esquema criminal movió millones de guaraníes y que el joven de 18 años identificado como líder de la red utilizó mecanismos sofisticados para manipular las operaciones. El caso continúa bajo investigación y se espera que se amplíen las imputaciones contra los involucrados.