La medida de fuerza, que incluyó una convocatoria en la explanada del centro médico, busca visibilizar las precarias condiciones de trabajo y la falta de respuestas gubernamentales a sus reclamos.
Entre las principales exigencias de los residentes se encuentran el reajuste del salario mínimo médico y la provisión urgente de insumos hospitalarios básicos. Cynthia Holt, residente de primer año del hospital, denunció que la alta carga laboral actual los somete a guardias de 24 horas que llegan a extenderse hasta 36 horas continuas al sumar las clases obligatorias.
Actualmente, un residente de primer año percibe un sueldo neto aproximado de G. 4.200.000 mensuales tras los descuentos de jubilación y posgrado.
Este monto resulta insuficiente para cubrir necesidades básicas durante su especialización, especialmente luego de que el incremento gradual prometido por las autoridades el año pasado no se concretara.
A la par de las demandas de remuneración, los profesionales manifestaron su frustración ante la deficiencia de insumos médicos, que afecta gravemente a servicios críticos como el de pediatría. Al ser un hospital de referencia donde las familias acuden como última opción, los residentes afirman verse obligados a conseguir recursos por su cuenta y de cualquier forma para poder salvar las vidas de los pacientes ante las limitaciones del sistema.