Paraguay planea emitir bonos soberanos para saldar gastos de consumo diario, como las deudas con las proveedoras farmacéuticas. Según Ferreira, esto equivale exactamente a ir al supermercado y financiar la comida de la familia en cuotas con la tarjeta de crédito, en lugar de cubrirla con los ingresos diarios.
Aunque los gastos menores (como catering, viáticos o combustibles) suman alrededor de USD 800 millones, el verdadero desajuste no se solucionará recortando bocaditos, sino reformando las grandes partidas ineficientes del presupuesto.
Estas reformas estructurales de fondo difícilmente se concreten debido a que hay tres elecciones en el horizonte político; un escenario electoralista donde la disciplina fiscal suele empeorar a causa del clientelismo político.
Por su parte, en los últimos 20 años, la recaudación del Estado paraguayo aumentó 14 veces, pero la calidad de los servicios públicos empeoró. Darle más recursos a un Estado ineficiente solo provocará que gaste más y de peor manera, analizó Ferreira.