El directivo aurinegro y miembro del Departamento de Fútbol reveló en Fútbol a lo Grande que el futbolista ya percibió el salario correspondiente a los 29 días que trabajó en la institución y actualmente se encuentra en condición de jugador libre. Sin embargo, se prevé que el caso sea llevado ante las instancias de la FIFA en un proceso que podría prolongarse entre seis y ocho meses.
Cacavelos relató que conversó de forma personal sobre esta preocupante situación con el presidente del club, Emilio Daher, quien le aseguró que el caso ya se encuentra bajo la asesoría del departamento jurídico de la entidad. Pese a esto, el experimentado allegado aurinegro advirtió sobre el riesgo de un error en el manejo del caso, señalando que el derecho deportivo posee reglas muy específicas que suelen favorecer a los atletas si las acusaciones no son del todo claras.
El punto crítico de la disputa radica en la rigurosa protección especial que la FIFA otorga a los jugadores extranjeros. Para justificar una rescisión unilateral sin consecuencias perjudiciales, los clubes locales deben demostrar de manera plenamente comprobable causas extremas, tales como una lesión grave o conductas indiscutibles.
De comprobarse que la rescisión fue injustificada, Guaraní se expone a pagar altas compensaciones económicas. “Los clubes pagan las consecuencias”, sentenció Cacavelos, expresando su deseo de estar equivocado para evitar que el club sufra un grave perjuicio deportivo y financiero.