Nacido en la localidad de Edelira, Itapúa, en el seno de una familia humilde de seis hermanos, los inicios de Ávalos en el deporte rey estuvieron marcados por la adversidad. Durante su etapa formativa, el jugador tuvo que vivir en la pensión de Tembetary en Ypané, afrontando momentos complejos en los que incluso costaba conseguir el alimento diario.
Tras registrar pasos breves por General Díaz e Independiente de Campo Grande en la primera división local, el atacante emigró a Argentina para abrirse camino de manera silenciosa en el fútbol de ascenso.
La perseverancia del futbolista, recordado desde sus inicios como un jugador muy luchador en el área, dio grandes frutos que lo llevaron a consolidarse, llegar a la Albirroja, disputar un mundial y, ahora, concretar su fichaje por el club que siempre apoyó.
Sonia Ávalos, hermana del jugador, expresó en Fútbol a lo Grande el inmenso orgullo que siente toda la familia por verlo alcanzar esta meta. Aunque en el núcleo familiar existen hermanos que son simpatizantes de Cerro Porteño, Sonia aseguró que todos vestirán la camiseta para brindarle su apoyo en este emotivo regreso a su tierra.