Según detalló, el reclamo de elevar el pago por cada vínculo de 12 horas semanales a G. 8 millones (y de manera proporcional a 16 y 24 millones para quienes tienen doble o triple vinculación) demandaría unos USD 150 millones anuales en gastos rígidos que el Ministerio de Economía no tiene cómo financiar.
Barán advirtió además que ceder a este aumento podría desatar un “efecto dominó” en los demás sectores del personal sanitario, como choferes y limpiadoras, quienes legítimamente también reclamarían mejoras salariales desbordando las arcas estatales.
Como alternativa viable, la ministra abogó por avanzar firmemente en un proyecto de ley para la carrera sanitaria, herramienta que permitiría ordenar los salarios de acuerdo con el nivel de formación, la especialidad, la antigüedad y la evaluación de desempeño de los profesionales.
Lamentó que actualmente el sistema pague exactamente lo mismo a un médico general recién egresado que a un neurocirujano o especialista de alta complejidad, basándose el escalafón vigente de forma exclusiva en la antigüedad.
Asimismo, criticó la postura del sindicato de “cerrarse al diálogo” sobre la carrera sanitaria al exigir que primero se aplique el incremento directo a los salarios fijos.
A pesar de la tensión y la amenaza de huelga, Barán insistió en que se mantendrá abierta a un diálogo sensato y honesto para destrabar el conflicto.