A su criterio, la dura derrota electoral en Asunción y la pérdida partidaria de unos 300 millones de dólares de presupuesto municipal —un impacto mayúsculo para una estructura clientelar— terminaron por detonar un choque de poder que ya venía gestándose entre Horacio Cartes y el mandatario Santiago Peña.
Lachi remarcó que el debilitamiento y los problemas de salud del expresidente desataron una profunda inquietud en las bases de Honor Colorado, advirtiendo que, al tratarse de una estructura estrictamente vertical, “cuando desaparece el líder, desaparece el movimiento”.
Con el calendario electoral a la vista, “los sometidos empiezan a preocuparse” y a buscar nuevo acomodo político ante la incertidumbre sobre el futuro de la conducción partidaria.
Frente a este cuadro, el analista planteó que Cartes evalúa dos salidas: gestionar un “buen retiro” para ordenar sus asuntos y mantener cerrados sus “esqueletos en el ropero”, o ejecutar una represalia implacable contra Peña y Pedro Alliana por considerarlos autores de una traición.
Lachi enfatizó que el exmandatario “no es un político, es un empresario en primer lugar”, por lo que su lógica mercantilista lo inclina a liquidar a sus antiguos aliados antes de dar un paso al costado.