Leite advirtió que la institución reguladora “está procrastinando” al estirar los plazos hasta el límite de 15 días hábiles cuando las respuestas técnicas podrían remitirse en cuestión de horas para calmar la inquietud del mercado.
Asimismo, tras las publicaciones periodísticas sobre un memorando del 10 de julio elaborado por el supervisor Fernando Rivarola —quien fue reasignado días después—, el parlamentario calificó el actuar de la banca matriz de “muy poco institucional” y afirmó que el directorio se encuentra “absolutamente aplazado por callarse” ante advertencias que debieron ser aclaradas o subsanadas con celeridad.
Para ilustrar la sensibilidad del sistema, el congresista rememoró las quiebras financieras de la década de 1990 —como las de BancoPar, Banco General y Banco Unión— para recalcar que la intermediación financiera exige una fiscalización rigurosa, ironizando que la banca “no es una panchería donde vos comprá el chorizo, metés, herví y ponés mostaza y le vendé a la gente”.
En esa línea, remarcó que si las autoridades omitieron intervenir o corregir lo detectado por la supervisión, deberían existir consecuencias drásticas, asegurando que “si estuviéramos en Japón, el informe, si es que no hicieron nada, debería venir acompañado la renuncia de todito”.
Además, puntualizó que la situación afecta al presidente Santiago Peña, señalando que fue accionista del banco, que entes como el Instituto de Previsión Social (IPS) colocaron fondos en la entidad y que el mandatario no puede alegar ignorancia al ser “el hombre mejor informado del Paraguay”.
Por otra parte, Leite desvinculó de manera categórica al titular del Partido Colorado, Horacio Cartes, de la propiedad del banco, asegurando que “Cartes nunca tuvo nada que ver” con la firma financiera. El legislador explicó que la conducción partidaria le concedió “carta blanca a Santiago Peña para gestionar el país”, sentenciando que “todo lo bueno y lo malo que haga Santiago Peña es de su absoluta y única hechura”.
Finalmente, exigió que la verdad salga a la luz “caiga quien caiga”, advirtiendo que si el BCP pretende evadir respuestas o “chulearnos en su informe”, estará ratificando “que hay olor a podrido” y que sus autoridades “están en el horno”.