González reveló que la postura se desencadenó luego de que el ministro Juan Carlos Baruja declinara integrar la chapa presidencial, sumado a los distanciamientos previos con Pedro Alliana.
Al respecto, sostuvo que vio al líder de forma “descomprimida” y enfocado en ejercer un rol arbitral para garantizar elecciones “limpias y transparentes”, remarcando que Cartes seguirá siendo “el gran elector” dentro del partido.
Por otra parte, el dirigente rechazó categóricamente las versiones que lo señalan como parte de un entorno sin votos que aísla al expresidente. González afirmó que considerar que el titular partidario es influenciable representa “una falta de respeto” y cuestionó a quienes critican sin haber acompañado al proyecto durante los duros años en la llanura.
Asimismo, defendedió su propia trayectoria, enfatizando que en todo momento ha buscado actuar como “un constructor, no un destructor” dentro de la agrupación política.
Finalmente, González detalló los orígenes del sorpresivo encuentro entre Horacio Cartes y el expresidente Mario Abdo Benítez, aclarando que no obedeció a pactos electorales.
Según explicó, el acercamiento se gestó tras una nota institucional que él mismo entregó a Abdo en julio, derivando en una cita privada para superar diferencias y rencores del pasado. En esa línea, insistió en que el gesto buscó pacificar la nucleación y desmintió que esto signifique ceder la conducción política al presidente Santiago Peña.