Según Boccia, la rápida reconfiguración política puso en evidencia una astucia inédita en el presidente Santiago Peña y un carácter imprevisto en Pedro Alliana.
Señala que el declive de Cartes se desencadenó tras la rebelión de los gobernadores, la renuncia de Juan Carlos Baruja y el desconcertante acercamiento con Mario Abdo Benítez, dejando la percepción de una traición interna que deja al exmandatario en la postura de un «lobo herido».
Explica que la lealtad de los quince gobernadores responde a la «huella del dinero» y sostiene que el programa estatal *Hambre Cero* fue diseñado estratégicamente para suplantar la billetera privada de Cartes con recursos públicos para hacer política.
Advierte que Cartes conserva documentación detallada sobre los fondos repartidos en los últimos años, lo que representa potenciales elementos extorsivos o herramientas de revancha en el tablero político.
Considera positiva la pérdida de hegemonía cartista debido al perjuicio que causó a la institucionalidad y al equilibrio de poderes.
Sin embargo, advierte que el emergente «peñismo» arrastra vicios similares y debe aprender que en la política las lealtades son efímeras.