El clásico del fútbol argentino dejó sensaciones positivas para la legión paraguaya. A pesar de que el encuentro terminó en igualdad debido a errores defensivos de Boca que el “Ciclón” supo capitalizar, el análisis posterior resalta la madurez y el nivel de Adam Bareiro y Orlando Gill, quienes se perfilan como piezas clave para el próximo llamado de la selección de Gustavo Alfaro.
Adam Bareiro: El “guapo” que se gana a la hinchada
Adam Bareiro ha logrado revertir la desconfianza inicial del hincha de Boca gracias a un estilo de juego caracterizado por la lucha constante y el desgaste físico. Apodado por el periodista Leandro “Tato” Aguilera como “el guapo”, el delantero paraguayo es valorado por ser un “nueve multiuso” que facilita el trabajo de sus compañeros, especialmente de Miguel Merentiel, al presionar a los defensas y pivotear balones.
Durante el partido, Bareiro tuvo una oportunidad clarísima que se estrelló en el travesaño tras una gran definición técnica. Además, fue fundamental en la gestación del gol de su equipo al pivotear una pelota en tres cuartos de cancha, abriendo el juego hacia el costado para iniciar la jugada definitiva. Su salida en el minuto 46 generó críticas hacia el entrenador, dado que es un jugador que “si le tiras un ladrillo, te lo cabecea”.
Orlando Gill: Seguridad bajo los tres palos
Por su parte, el guardameta Orlando Gill transmitió una tranquilidad absoluta en el arco de San Lorenzo. A pesar de la presión que implica jugar en la Bombonera, Gill respondió con creces cada vez que fue exigido, mostrando un porte interesante y buen manejo del juego aéreo.
El periodista que cubre a Boca Juniors destacó su capacidad para manejar los tiempos del partido, especialmente tras el empate, donde supo “pinchar” el juego para bajarle la intensidad al ataque rival. Su actuación lo posiciona como un candidato firme para la titularidad en la selección paraguaya, destacando su habilidad tanto con los pies como en la reacción bajo los palos.
El empate deja a ambos jugadores bien posicionados en la consideración de la prensa y la afición, demostrando que están a la altura de las exigencias de los clubes grandes de Argentina.