La célebre diva argentina Moria Casán rememoró su polémico paso por Paraguay y su detención en el penal del Buen Pastor, asegurando que, lejos de guardar rencor a la justicia o al pueblo paraguayo, atesora esa etapa como una experiencia sanadora.
A raíz del arrollador éxito de su serie biográfica en plataformas de streaming, la artista de 80 años relató que jamás sintió miedo, tristeza ni culpa durante su reclusión, ya que siempre tuvo la certeza de que no había cometido ningún delito.
“Paraguay me ama y yo amo a Paraguay”, afirmó con contundencia, destacando que logró transformar un momento sumamente adverso en una oportunidad de resignificación personal.
Durante su tiempo tras las rejas, la conductora y actriz reveló haber convertido el reclusorio en una suerte de “retiro espiritual” enfocado en mejorar la convivencia y el confort de sus compañeras de pabellón.
Casán detalló que, debido a que padece enormemente el calor, se encargó de mandar a reparar los sistemas de aire acondicionado del lugar y entabló una estrecha relación con las demás internas, escuchando sus historias de vida e incluso dándoles consejos sentimentales.
Respecto al sonado caso del supuesto robo del collar que motivó su arresto, la diva reiteró que todo se trató de una “operación de seguro” para cobrar una póliza por joyas que eran truchas y que ella jamás conservó en su poder.
Esta vivencia forjó un lazo afectivo indisoluble entre la artista y el país, al punto de que su defensora paraguaya, Miriam Arco Amaral, se convirtió en una de sus mejores amigas.
Casán recordó con cariño que, tras recuperar su libertad, debía regresar al país cada tres meses para firmar el libro de comparecencia en la ciudad de Luque; en cada uno de esos viajes, la diva aprovechaba para retornar al penal del Buen Pastor y dejarles obsequios a las internas, consolidando así un recuerdo que hoy define como una experiencia hermosa y libre de resentimientos.