Un agente de la Policía Nacional fue separado del cargo tras ser captado por una cámara de circuito cerrado mientras supuestamente armaba un cigarrillo de marihuana. El hecho reaviva el debate sobre el consumo de sustancias dentro de la institución. El criminólogo Juan Martens señaló que el problema no se limita a las drogas, sino que también incluyó al alcohol. “Tenemos documentado procedimientos realizados bajo esta sustancia”, afirmó.
Martens aseguró que la práctica es frecuente en distintas dependencias policiales. “En cada centro, departamento o comisaría hay uno o dos policías con este tipo de consumo. Es una práctica institucional y es importante reconocer. Fuera de Asunción trabajan todos los días, juegan piki y a la tarde comienzan a beber. Es una práctica tolerada”, expresó.
Advirtió que la situación afecta la operatividad de la institución. “No hay reparación del daño. El consumo de alcohol y drogas dentro de la Policía es un problema silencioso”, sostuvo.
El especialista insistió en la necesidad de crear un área específica para enfrentar el problema. “Tiene que haber un departamento que se encargue de la prevención y control, porque no podemos estar con uniformados que intervengan en situaciones así”, señaló.
Subrayó que el reconocimiento del problema es el primer paso para implementar medidas efectivas.