Schreiner rememoró las lecciones de las crisis de la década de 1990 —como el caso del Banco General— y advirtió que “la vinculación es la causa primaria de grandes crisis financieras en el mundo”, recordando que tras esa experiencia la ley estableció un tope estricto del 20 % del patrimonio para créditos vinculados y facultó a la Superintendencia de Bancos a presumir dicha relación más allá de la titularidad legal.
En ese sentido, consideró una reacción “rayando la infantil” y “rayando la irresponsabilidad” que el BCP haya desestimado el informe de supervisión firmado por Fernando Rivarola alegando cuestiones administrativas o de trámite, señalando que bajo el principio de notitia criminis la autoridad debió actuar de inmediato y “ponerse pantalones largos” para cortar cualquier simulación contable.
Asimismo, el especialista sostuvo que la supervisión bancaria debe regirse por la primacía de la sustancia económica sobre la forma jurídica para determinar el verdadero origen de los fondos y no limitarse a vericuetos legales.
Por otra parte, Schreiner expresó su profunda preocupación por la colocación masiva de recursos jubilatorios del Instituto de Previsión Social (IPS) en entidades que operan bajo esquemas de rehabilitación y diferimiento de pérdidas a 10 o 20 años, remarcando que anteponer la rentabilidad a la seguridad quiebra los criterios de prudencia financiera.
Al respecto, graficó el riesgo de sobreexigir a entidades con balances pesados afirmando que “es como que vos te vay a tu médico, salís convaleciente y ya te permite competir en una carrera de 100 m”, concluyendo que la respuesta oficial brindada ante las consultas del caso “dejó para mí más dudas de lo que aclaró”.