Gamarra manifestó que la falta de propuestas formales y el trato con “desdén” por parte de las autoridades obligaron a varios especialistas de alta calificación a tomar esta drástica medida.
El principal reclamo es el reajuste del salario médico, el cual se mantiene congelado desde el año 2012, provocando una severa pérdida del poder adquisitivo frente al encarecimiento de la canasta básica en los últimos 14 años.
El especialista, que cuenta con 12 años de formación y 15 de experiencia dentro de un equipo que ha realizado más de 20 trasplantes y 100 cirugías cardíacas infantiles en el sector público, detalló la crítica realidad laboral de los médicos.
A pesar de cumplir administrativamente con una carga de 36 horas semanales repartidas en tres vínculos estatales, denunció que, a sus 53 años de edad y con más de dos décadas de servicio, solo posee cuatro años de aporte jubilatorio debido a la falta de nombramientos en sus contratos.
Asimismo, reveló que los profesionales extienden sus jornadas de forma voluntaria para cirugías complejas y trasplantes nocturnos o de fin de semana sin percibir ningún tipo de pago por horas extraordinarias.
Como ejemplo de las carencias extremas que ponen en riesgo la vida de los pacientes, el médico relató que recientemente tuvieron que coordinar acciones de emergencia tras un conato de incendio que dejó sin electricidad al hospital, obligando a asistir a una niña conectada a un corazón artificial con solo una hora de autonomía debido a la falta de respuesta oportuna de un generador eléctrico.