Según el exministro de Hacienda, César Barreto, quien lo suceda enfrentará una situación fiscal “muy difícil y muy compleja” debido a que los ingresos actuales del Estado no son suficientes para cubrir los compromisos básicos.
Actualmente, la recaudación tributaria y los recursos de las binacionales apenas logran costear los gastos rígidos, que incluyen salarios, jubilaciones e intereses de la deuda.
Esta situación ha obligado al Estado a postergar pagos a proveedores de insumos vitales, como medicamentos para hospitales y el programa “Hambre Cero”, una estrategia que, según Barreto, está llegando a su límite y podría “explotar” en cualquier momento.
Uno de los puntos más críticos señalados es el déficit de la caja fiscal, que el año pasado representó un impacto de casi USD 400 millones y sigue creciendo mensualmente. Barreto lamenta que los políticos no estén escuchando las recomendaciones técnicas.
La encrucijada es clara: o se aplican reformas estructurales y se ajustan impuestos o el Estado deberá seguir recortando servicios esenciales para la ciudadanía.