Según informó el periodista nicaragüense Nectalí Zeledón en el programa Fútbol a lo Grande, el equipo centroamericano presenta una fisonomía completamente distinta a la que se midió contra la Albirroja en 2023.
Un equipo en fase de experimentación
La “Azul y Blanco” llega a este compromiso con una plantel experimental, debido a que la columna vertebral del equipo titular no está disponible. De acuerdo con Zeledón, nueve jugadores clave se encuentran ausentes por diversas razones: cuatro reportaron lesiones al llegar a la convocatoria, dos fueron operados recientemente y uno solicitó permiso por motivos personales.
Figuras emblemáticas como Juan Barrera, Byron Bonilla y Junior Arteaga se quedaron en Nicaragua.
Esta situación ha obligado al técnico Juan Cruz Real a acelerar un proceso de renovación. De hecho, en el pasado encuentro contra Sudáfrica debutaron seis jugadores, y se espera que otros dos puedan estrenarse ante Paraguay.
Legionarios y figuras presentes
A pesar de las bajas, Nicaragua cuenta con algunos futbolistas que militan en el extranjero. Los cuatro “legionarios” presentes son:
- Miguel Pineda: Portero en el Puntarenas de Costa Rica.
- Jacob Montes: Volante en la segunda división de Bélgica.
- Ariagner Smith: Delantero que juega en la primera división de Kazajistán.
- Jefferson Rivera: Defensor en el fútbol costarricense.
A ellos se suma el central Justin Cano y el capitán Jason Coronel, quienes son de los pocos sobrevivientes de la base titular que disputó las últimas eliminatorias de la Concacaf.
Planteamiento táctico: Orden defensivo
Se prevé que Nicaragua adopte un esquema netamente defensivo en el Estadio Defensores del Chaco. Tras el reciente amistoso contra Sudáfrica, el equipo fue criticado por su falta de peso ofensivo, aunque se destacó su orden táctico y compromiso en los relevos.
El objetivo primordial del conjunto dirigido por su nuevo técnico —quien apenas cumple su segundo partido al mando y cuenta con pocas horas de trabajo— es evitar una goleada y brindar roce internacional a sus jóvenes promesas de cara al próximo ciclo mundialista.
Para Paraguay, este duelo representa una oportunidad de despedirse de su afición con un resultado positivo y sin riesgos de lesiones, mientras que para Nicaragua significa una prueba de fuego para sus nuevos talentos en un escenario de alta exigencia.
