Tras una temporada de superación física en el Red Bull Bragantino, el atacante se pone a las órdenes del cuerpo técnico con la ambición de romper la sequía goleadora y llevar a la selección lo más lejos posible en la cita mundialista.
La expectativa terminó para Isidro Pitta ayer a las 6:00 de la tarde, cuando recibió la comunicación oficial de su convocatoria.
El delantero, que recientemente disputó un encuentro con su club ante el Internacional, aterrizó en el país visiblemente emocionado por haber superado la ansiedad de los días previos, en los que confesó haber tenido dificultades para dormir.
El camino de Pitta hacia la selección no estuvo exento de desafíos. El jugador recordó que el año pasado estuvo fuera de las canchas durante tres meses por lesiones que afectaron su continuidad, y que incluso este año inició con molestias físicas. Sin embargo, su resiliencia en el fútbol brasileño le permitió recuperar el ritmo de juego y la confianza necesaria para estar en el radar del entrenador Gustavo Alfaro.
Para el atacante, esta convocatoria tiene un fuerte componente sentimental. Recordó con nostalgia el Mundial de 2010, cuando tenía apenas 10 años y veía los partidos en la escuela, soñando con el momento que vive hoy. Pitta destacó que este logro es un orgullo no solo para él, sino para su familia y para el pueblo de Tobatí, al cual representa con alegría.
Respecto a la competencia interna, Pitta subrayó que existe un compañerismo primordial en el grupo y que está listo para pelear por un puesto en la titularidad o apoyar desde donde le toque. Ante el reto de la falta de efectividad de los delanteros en torneos pasados, el jugador se mostró optimista: “El delantero vive de los goles, espero que este mundial sea muy bueno tanto para nosotros como para todos los compañeros”.
