El esperado intercambio se concretó ayer por la mañana, tras haber sido pactado por ambos protagonistas semanas atrás. Según relató Pedro Suárez, la última vez que se habían visto fue hace dos años, antes de que el jugador emprendiera su viaje hacia Argentina.
El reencuentro no solo sirvió para devolver la prenda, sino para reafirmar una amistad que ha perdurado a pesar de la distancia y el tiempo.
La reacción de Orlando al ver la camiseta fue de pura incredulidad y alegría. “No dejaba de mirar su casaca, se reía y no lo podía creer”, comentó en Fútbol a lo Grande el señor Suárez, quien destacó que el futbolista pasó al menos cinco años sin ver esa pieza en particular.
A pesar de la importancia del objeto, Pedro aseguró que no pidió nada a cambio por la devolución, resaltando la humildad y el “don de gente” que siempre ha caracterizado al jugador.
Como muestra de gratitud, y aunque no hubo un intercambio comercial de por medio, Orlando se comprometió a ayudar a Pedro con una situación familiar delicada relacionada con su suegro. Además, antes de despedirse, el futbolista firmó una camiseta para su amigo como recuerdo de este “gesto de oro” que devuelve un tesoro deportivo a su dueño original.
