La decisión marca el fin de las concesiones que el club luqueño venía otorgando a la parcialidad cerrista. Según explicó el titular auriazul, la dirigencia de Luqueño había mostrado predisposición en compromisos anteriores al permitir el acceso de instrumentos musicales, banderas y un trato preferencial a los fanáticos visitantes.
Sin embargo, cuando al Chanchón le correspondió jugar en condición de visitante, Cerro Porteño mantuvo severas restricciones sobre la hinchada de Luqueño, rompiendo el compromiso verbal de trato igualitario entre ambas instituciones.
Ante esta falta de correspondencia, Rodríguez manifestó que la institución no tiene otra alternativa que actuar con el mismo criterio con el que son tratados sus propios seguidores.
El dirigente lamentó tener que recurrir a estas limitaciones y abogó por que en el futuro se puedan resolver las diferencias dirigenciales para garantizar la fiesta en las gradas, pero enfatizó que el respeto a la palabra empeñada es fundamental. De esta manera, mientras no exista un entendimiento mutuo, los seguidores del Ciclón deberán presenciar los partidos sin sus elementos habituales de animación.