Tras un frente frío que dejará mínimas en torno a los 8 °C, el fresco se cortará de forma drástica. Nos espera una transición rápida hacia una primavera y un verano sumamente calurosos, con temperaturas en el agua del mar que se alejan hasta 8 °C de lo normal, cargando de energía la atmósfera.
Además se proyecta un superávit de precipitaciones en la Región Oriental (especialmente en Itapúa), mientras que en el Chaco se podría sufrir un déficit.
El peligro principal serán las tormentas puntuales y severas. Podrían caer hasta 100 mm de agua en menos de 24 horas, provocando inundaciones repentinas.
Debido a que el río Paraguay registra niveles históricamente bajos, hay margen para que corra el agua de lluvia. Por ello, las inundaciones del cauce principal se prevén recién para el próximo año.
Ante este panorama inestable, las autoridades instan a seguir de cerca los pronósticos locales y coordinar acciones preventivas con los ministerios correspondientes.