Barreto explicó que un crecimiento acelerado que supera el potencial productivo del país, puede traer consecuencias negativas a mediano y largo plazo.
Según el experto, la economía paraguaya tiene una capacidad o potencial de crecimiento limitado por los recursos instalados y la disponibilidad de mano de obra.
El problema surge, explica Barreto, cuando la economía crece al 6% (casi el doble de su potencial si se excluye el volátil sector agrícola) sin un aumento proporcional de su capacidad productiva.
Este desbalance se manifiesta en dos señales principales:
- Aceleración de la inflación: Para contratar más recursos, se deben pagar salarios más altos, y los costos aumentan, llevando a importar más insumos.
- Desequilibrio en la balanza comercial: El país está importando mucho más de lo que exporta, lo que indica un consumo y una demanda interna excesivos en relación con la producción local.
Barreto también puso énfasis en la calidad de la inversión que impulsa este crecimiento. Señaló que gran parte de la inversión se concentra en sectores “no trazables” de baja productividad, como el inmobiliario. Aunque la construcción de departamentos puede ser vista como un ahorro, no es el tipo de inversión que genera una mayor productividad a largo plazo.
Una preocupación adicional y “más profunda” para Barreto es si este impulso inmobiliario está siendo financiado predominantemente con crédito bancario. Esta situación podría generar burbujas económicas con “consecuencias muy dramáticas”.