El analista en seguridad José Amarilla afirmó que el ataque al puesto policial de la colonia Naranjito, en Canindeyú, evidencia un fracaso en la política de seguridad del Estado. “Creo que hay una apuesta equivocada a tratar de fortalecer una hipótesis de trabajo más basada en lo táctico”, expresó.
Cuestionó la estrategia oficial de crear grupos de reacción militar. “Queremos un grupo antiterrorista en Ciudad del Este, tenerlo dentro del cuartel, con entrenamiento táctico para combate directo. Esa es una lectura equivocada, porque la táctica del EPP es pegar y esconderse”, señaló.
El especialista sostuvo que las medidas aplicadas fueron más comunicacionales que efectivas. “Extender el control territorial a prácticamente toda la región oriental resultó más bien un placebo, para una cuestión de imagen, antes que constituir elementos que puedan anticipar, prevenir o reprimir”, indicó.
Amarilla advirtió que los episodios recientes revelan graves fallas de inteligencia. “Grupos entre 15 y 30 personas pueden armarse, circular, juntar vehículos, llevar fusiles y explosivos sin que ninguna fuerza de seguridad se entere. Eso es un mal síntoma”, afirmó.
Subrayó que el Estado no tiene capacidad de respuesta. “El Estado paraguayo no tiene la capacidad de reprimir estos eventos criminales que son significativos y de lectura importante, tanto internamente como para inversores que puedan estar interesados en Paraguay”, concluyó.
