El analista internacional Jorge Codas Thompson afirmó que la guerra entre Estados Unidos e Irán se convirtió en un fenómeno “interméstico”, con repercusiones tanto internacionales como domésticas. “El memorándum de entendimiento que se firmó el 17 de junio entre los dos países ha ido quedando en agua de borrajas, se están atacando mutuamente de manera cada vez más intensa”, señaló. Recordó que el expresidente Donald Trump había prometido no involucrar al país en conflictos prolongados, pero “el conflicto justamente se dilató en el tiempo” y generó rechazo ciudadano.
La guerra resulta impopular en Estados Unidos. “En una encuesta que salió el día de anteayer, solamente 29 por ciento del pueblo norteamericano aprueba la manera en que se está conduciendo esta guerra”, indicó. Añadió que el cierre del estrecho de Ormuz afecta directamente a la economía mundial. “El petróleo afecta el costo de todo lo que se produce, y en el caso de los fertilizantes directamente aumenta el valor de los alimentos”, expresó. Señaló que el combustible en Estados Unidos se encareció un 16 por ciento desde el inicio del conflicto.
Sostuvo que la gestión económica de Trump perdió respaldo. “El 78 por ciento respondió que lo ha hecho mal en el combate contra la inflación”, afirmó. Recordó que el 58 por ciento de los encuestados considera que estaba peor que al inicio del gobierno. En ese contexto, las elecciones de medio término previstas para noviembre se presentan desfavorables para el partido republicano, lo que obligaría a Trump a negociar con sus adversarios en el Congreso.
El analista subrayó que Irán se fortaleció en el conflicto. “Irán descubrió una gran arma en esta guerra, que es el bloqueo del estrecho de Ormuz. Nunca había utilizado esa estrategia durante un conflicto”, explicó. Añadió que Estados Unidos no logra contrarrestar las acciones iraníes y que el régimen de los ayatolás se siente empoderado, sin apuro por negociar un acuerdo que les resulte perjudicial.
Finalmente, advirtió que la escasez de municiones de alto nivel en Estados Unidos limita su capacidad de respuesta. “Hay crecientes alertas respecto a las existencias de misiles de interceptación, que están en un rango crítico de escasez”, señaló. Consideró que esta situación condiciona la estrategia militar y política de Washington frente a Irán, y que el desenlace del conflicto dependerá de concesiones y negociaciones complejas.