Las proyecciones se realizaron con base en variables económicas, financieras y demográficas. “Desde el 2020 venimos utilizando la ganancia de la reserva, no la reserva propiamente dicha. En el 2036 se estima que se utilizará el 100% de esa ganancia, y si no se toman medidas, en el 2046 podría agotarse la reserva”, señaló el director.
En ese escenario, el sistema contaría únicamente con los aportes de trabajadores y empleadores. “En el 2046 estaríamos contando solo con los aportes genuinos. Si logramos cambiar algunas variables, podemos mejorar la situación”, afirmó.
Velázquez remarcó que las reformas paramétricas son necesarias. “En el 2024 se aplicó por primera vez una modificación recomendada desde el 2000, que fue pasar el período de referencia de 36 a 120 meses para el cálculo de la jubilación. Esto se está haciendo de manera gradual”, explicó.
“En 2026 un hombre de 60 años vivirá en promedio 20 años más, y hacia 2050 ese promedio será de casi 23 años. En el caso de las mujeres, hoy la expectativa es de 23 años y en 2050 será de casi 26 años. Esto obliga a analizar si la tasa de sustitución que estamos pagando es sostenible a largo plazo”, expresó.
El especialista también mencionó beneficios adicionales, como el aguinaldo jubilatorio. “El decimotercer haber jubilatorio requiere una fuente de financiamiento. No hablamos de quitarlo, sino de ver cómo sostenerlo como sociedad”, puntualizó.
Actualmente existen 9,6 aportantes por cada jubilado. “En el 2050 estaríamos hablando de apenas 3 aportantes por cada jubilado. Aunque ese indicador no es el más adecuado para el IPS, refleja la presión que tendrá el sistema”, señaló Velázquez.
Subrayó que el problema se agrava porque las jubilaciones se calculan sobre salarios bajos. “En IPS se aporta sobre salarios muy bajos, pero las jubilaciones son altas. Si se eliminara el tope, la diferencia se dispararía aún más”, concluyó.