La reciente oleada migratoria en Ceuta, una ciudad española en territorio africano de aproximadamente 82.000 habitantes, donde cruzaron unos 72.000 inmigrantes provenientes de Marruecos en pocos días, sacudió a la opinión pública internacional.
Según el analista de política internacional Jorge Codas Thompson, esta marea humana solo pudo producirse gracias a una “huelga de brazos caídos” por parte de las autoridades migratorias marroquíes.
Para Codas, este suceso no es un hecho aislado, sino que responde a tensiones estructurales profundas, como la inmensa disparidad económica entre el continente africano y el europeo, y una marcada brecha demográfica caracterizada por la alta tasa de fertilidad en África en contraste con la crisis de natalidad en Europa.
La disputa también tiene una dimensión histórica y territorial por Ceuta y Melilla que se remonta a más de cinco siglos. Marruecos reclama ambas ciudades por motivos geográficos e históricos, una versión que incluso enseña en sus escuelas, mientras que España rechaza tal reclamo argumentando que la soberanía de Ceuta proviene de la invasión portuguesa de 1415 y posteriores razones dinásticas.
El analista apunta una interesante contradicción en la postura de Madrid: “cuando España reclama el peñón de Gibraltar al Reino Unido, utiliza exactamente los mismos argumentos geográficos e históricos que Marruecos emplea en su reclamo sobre las ciudades autónomas en África, argumentos que el gobierno español niega en su propio caso”, afirmó.
Asimismo, existe un trasfondo geopolítico global que involucra a potencias como Estados Unidos e Israel.