El prestigioso investigador paraguayo, el doctor Antonio Cubilla, analizó con preocupación el panorama de la medicina y la educación superior en Paraguay, advirtiendo una alarmante paradoja en la formación de profesionales. El investigador señaló que actualmente existe un exceso de facultades y profesionales que carecen de la estructura formativa necesaria que exige la medicina moderna.
Según detalló de manera crítica, en el país existen “entre 40 y tantas facultades de medicina”, cuando en realidad, debido a la escasa población nacional, el territorio solo requeriría de “máximo tres o cuatro” de estas instituciones con academia rigurosa.
Este escenario educativo de baja calidad fomenta una migración masiva de talentos, ya que las especializaciones más complejas solo se pueden cursar con solidez en el exterior. Sin embargo, el retorno de estos profesionales altamente cualificados es casi nulo, lo que agrava severamente el déficit de especialistas locales en áreas de alta complejidad.
Cubilla lamentó esta realidad al explicar que “los que vuelven son un pequeño porcentaje”. Además, señaló la frustración de años de lucha por reformas: “no hubo las revoluciones requeridas universitarias que tanto luchamos hasta el aburrimiento (...) te ganan por cansancio”.
La duración y rigurosidad de los programas de residencia médica en el país son otros de los puntos críticos cuestionados por el patólogo. Actualmente, los programas coordinados exigen apenas tres años de especialización, un periodo que considera insuficiente para ramas complejas, sirviendo únicamente para la medicina familiar.
El doctor propuso que los criterios de acreditación exijan “un mínimo de 5 años” para la especialidad básica, seguidos de uno o dos años de subespecialización. En total, un médico especialista de nivel óptimo requeriría “por lo menos 13 años” de formación académica rigurosa.
La falta de incentivos económicos adecuados en el sector público paraguayo empeora drásticamente la retención del talento especializado, ya que se le paga lo mismo a un médico recién egresado de instituciones de dudosa calidad que a un especialista con años de formación internacional.
Cubilla enfatizó que, bajo estas condiciones, el sistema público de salud atrae únicamente a aquellos profesionales que se mueven estrictamente por “vocación”, ya que las remuneraciones actuales que se ofrecen en el sector estatal son “increíblemente miserables”.
Al ser consultado sobre posibles políticas públicas para revertir esta crisis de formación y salud, el investigador confesó que prefiere no opinar sobre el tema, argumentando que es un área intelectualmente alejada de su especialidad científica.
No obstante, advirtió que la solución de esta problemática no será rápida ni sencilla. Para corregir este escenario, estimó que se necesitaría iniciar un proceso similar a las revoluciones académicas universitarias del siglo XIX, concluyendo con dureza que “no va a llevar menos de 50 años este poder arreglar este gran merengue que tenemos ahora”.
El prestigioso investigador paraguayo ha sido galardonado recientemente con el premio Fred Steward por sus valiosas contribuciones a la patología académica. Su destacada trayectoria científica abarca diversas áreas de la medicina, habiendo dedicado inicialmente unos ocho años al estudio del cáncer de páncreas, además de investigar sobre el cáncer de mamas y de tiroides.
Sin embargo, en las últimas tres décadas decidió focalizar sus esfuerzos en el cáncer de pene desde Paraguay, un área que describió como “un nicho” debido a que es una patología que se presenta en pocos países tropicales y es escasamente investigada en el primer mundo.