El neumólogo Felipe González se acogió a los beneficios de la jubilación y dejó la dirección del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente “Juan Max Boetner” (Ineram), uno de los hospitales de referencia del país. El médico aseguró que “no es un capítulo cerrado. Es una nueva actividad: vuelvo al sector privado”.
González expresó que tuvo una enorme satisfacción y logró mejorar en los lugares donde estuvo. Destacó que durante su gestión se impulsaron cambios que beneficiaron a los pacientes más humildes. “En el sector privado tiene todas las ventajas y los pacientes tienen poder adquisitivo. El pueblo más humilde se merece todo lo mejor. Tratamos de darle esa dignidad en el Ineram”, afirmó.
El exdirector criticó la lentitud del aparato estatal y señaló que “tenemos un estado paquidérmico. Las respuestas deben ser más inmediatas”. Reconoció que “dependemos de la ejecución central y hay retrasos, aunque siempre recibimos respuestas”.
Sobre la gestión presupuestaria, González sostuvo que “lo que dije, se terminó cumpliendo. No fue un mero vaticinio. Ojalá el presupuesto vaya creciendo también. Deberíamos llegar antes, debe haber una política preventiva”. Subrayó la necesidad de fortalecer la inversión en salud pública.