Liz Prieto, una docente de Encarnación, denunció haber sido víctima de la llamada mafia de los pagarés. Relató que en el 2017 llegaronhasta ella unos vendedores que ofrecían créditos con combos con electrodomésticos, pero la operación derivó en una deuda que se multiplicó con el paso de los años.
Prieto explicó que “una deuda se convirtió en 31 embargos. Cobré solo G. 400.000. Mi desesperación fue amplia”. La situación afectó directamente sus ingresos y la dejó en una condición económica crítica.
La docente señaló que “de una deuda de G. 1.500.000, pagué G. 104 millones”. Aclaró que los montos se incrementaron de manera desproporcionada debido a intereses y procedimientos judiciales.
Además, manifestó que “además de los G. 104 millones, tenía 4 embargos de G. 31 millones”. La acumulación de procesos legales evidenció la magnitud del esquema de préstamos fraudulentos.
El caso expone cómo las prácticas abusivas de prestamistas informales afectaron a trabajadores y familias, generando endeudamientos imposibles de sostener y dejando a las víctimas en una situación de vulnerabilidad extrema.