El incidente ocurrió durante un operativo de rastrillaje que buscaba a los integrantes de una banda criminal responsable de un asalto cometido días antes.
El vehículo de la víctima, un Toyota Allion, recibió un total de 33 impactos de bala durante una persecución que se extendió por aproximadamente un kilómetro y medio.
A diferencia de otros enfrentamientos, las primeras pericias indican que no se encontró ningún arma dentro del vehículo del joven ni evidencias de que este hubiera disparado contra los uniformados.
El fiscal señaló que, aunque el conductor no detuvo la marcha ante la señalización policial, no existió ningún elemento de agresión violenta que justificara el uso de fuerza letal por parte de los uniformados.
En el operativo participaron 14 efectivos en cuatro patrulleras; actualmente, ocho policías se encuentran detenidos mientras se realizan pruebas de balística y trayectoria para individualizar las responsabilidades penales.
