El futbolista relató los momentos de angustia que atravesó el pasado lunes, cuando el terremoto ocurrió mientras él se encontraba en Barranquilla para disputar un encuentro contra el Junior.
Ortiz describió la desesperación de no poder contactar con su esposa e hija, quienes vivieron el sismo desde el piso 14 de su residencia en Pereira, una situación que calificó como “días de terror”.
A pesar de que su familia se encuentra sana y salva, el impacto emocional y los destrozos en la ciudad —donde incluso compañeros y trabajadores del club perdieron sus hogares— han llevado al jugador a priorizar la seguridad de los suyos.
Ortiz ya ha comunicado su decisión de salir de la institución al cuerpo técnico, aunque la logística se ve complicada debido a que el aeropuerto de Pereira sufrió daños considerables y permanece inoperativo.
“Tomé una decisión y hasta hoy día nadie me la cambia”, afirmó el central, quien planea enviar a su familia a Paraguay tan pronto se restablezcan los vuelos, para luego resolver su situación contractual con el equipo.
Mientras tanto, el fútbol profesional colombiano permanece en pausa y se espera que la actividad se reanude recién el próximo miércoles 19. Por su parte, Ortiz confesó que ha vuelto a los entrenamientos con miedo, manteniéndose en contacto permanente con su familia por temor a nuevas réplicas.