En declaraciones a Fútbol a lo Grande tras los disturbios, el dirigente de Cerro Porteño manifestó su profunda decepción y rabia por los hechos de violencia que empañaron el espectáculo.
Ortega señaló que, de acuerdo con el reglamento, el club organizador es el responsable de la seguridad y criticó duramente el desempeño de la policía, mencionando una demora innecesaria en el acceso de la hinchada visitante y una ubicación inadecuada de los efectivos, quienes se encontraban mezclados entre el público en lugar de custodiar los pulmones del estadio.
El vicepresidente denunció el uso de fuerza desproporcionada, incluyendo gases lacrimógenos y balines de goma en sectores donde se encontraban familias, mujeres y niños.
Asimismo, desmintió versiones sobre supuestas “entradas quemadas”, aclarando que el 100% de los boletos son digitales y requieren datos personales, lo que invalida cualquier argumento sobre la existencia de entradas físicas irregulares.
Respecto a los explosivos (“cebollones”) lanzados desde la grada, Ortega reconoció el hecho pero cuestionó la eficacia de los controles, afirmando que “el control fue malo” por permitir el ingreso de dichos elementos.
Finalmente, aseguró que la comisión directiva se encuentra unida en la decisión de pelear por los tres puntos ante el Tribunal Disciplinario de la APF, presentando todas las evidencias recolectadas sobre los fallos en la organización.