El alto mando confirmó que ocho agentes se encuentran bajo arresto y que sus armas han sido incautadas para determinar la responsabilidad individual en el disparo mortal.
El comandante enfatizó que el protocolo policial solo permite el uso de armas de fuego cuando la vida del oficial o de terceros está en peligro inminente. En este caso, señaló que eludir un retén no justifica abrir fuego y que los agentes debieron limitarse a realizar un seguimiento del vehículo.
Aunque los policías alegaron que dispararon hacia las zonas bajas del vehículo para detener su marcha, se confirmó que el automóvil recibió múltiples impactos y que un proyectil impactó directamente en el cuerpo de la víctima.
El operativo se daba en el marco de un rastrillaje tras un robo agravado ocurrido el 8 de julio. Días antes, el 10 de julio, se había producido un enfrentamiento con una ambulancia donde fue abatido un delincuente que resultó ser un exoficial de policía con antecedentes y arresto domiciliario.
Equipos de Criminalística y de Asuntos Internos trabajan de manera coordinada con el Ministerio Público para salvaguardar las evidencias. El comandante reconoció la necesidad de interpelar el trabajo preventivo en el departamento y se puso a disposición de la familia de la víctima.
