En ese contexto, reafirmó de manera contundente su apoyo a la candidatura de Pedro Alliana y al gobierno del presidente Santiago Peña.
Señaló que al apartarse de las candidaturas, el titular del partido asume una función de «árbitro» neutral, lo que garantizará la imparcialidad del tribunal electoral y la validez de los comicios internos.
Confesó sentir un «sabor agridulce» por la forma en que se concreta la salida de Cartes tras casi dos décadas de liderazgo, aunque resaltó su «grandeza» al colocarse por encima de las disputas electorales para pacificar la nucleación política.
Reveló abiertamente su malestar ante el acercamiento entre Horacio Cartes y Mario Abdo Benítez, recordando que sufrió persecuciones políticas directas desde el aparato estatal durante la gestión anterior.
Expresó su respaldo a Silvio «Beto» Ovelar para asumir la presidencia de la Junta de Gobierno de la ANR y manifestó que su preferencia personal para acompañar a Alliana en la chapa vicepresidencial es Raúl Latorre.