Según explicó el Dr. José Espínola, director médico del Hospital Nacional de Itauguá, el paciente logra acatar indicaciones simples como levantar una mano o cerrar los ojos, pero presenta severas dificultades para procesar instrucciones complejas.
Asimismo, padece pérdida de memoria sobre los hechos recientes y atraviesa por alucinaciones visuales y auditivas, motivo por el cual es evaluado de manera constante por el área de psiquiatría. Sobre el origen de este cuadro, los profesionales detallaron que “él no solamente estuvo expuesto a dos situaciones que son uno, el trauma craneoencefálico grave... dos, un cuadro de meningitis bacteriana aguda... y tres, él estuvo en un coma inducido”.
Ante la falta de coherencia en sus expresiones y el cuadro de amnesia, el equipo médico recomendó formalmente a la Fiscalía no convocar al paciente para prestar declaración. Espínola señaló que “él todavía no está en condiciones de mantener una conversación coherente”, desmintiendo categóricamente versiones de prensa sobre supuestas entrevistas o visitas de abogados u otras personas extrañas dentro del recinto.
El internado cuenta con estricta custodia policial, penitenciaria y de seguridad del hospital, permitiéndose únicamente el ingreso de familiares directos y personal de salud. En tal sentido, indicaron que cualquier manifestación o relato atribuido al exgobernador fuera de su entorno médico se dio “en el contexto de una desorientación y una alucinación”.
En cuanto al estado clínico general, el médico dio por superada la etapa de mayor riesgo para su vida y concentran actualmente los esfuerzos en la rehabilitación cognitiva. Las tomografías más recientes muestran una regresión en las lesiones, se ha retirado el catéter craneal y se encuentra en proceso de suspensión de la antibioticoterapia.
No obstante, el equipo médico advirtió que el tiempo de recuperación neurológica es incierto y requerirá un seguimiento prolongado: “esto podría tener un tiempo variable desde tres semanas hasta inclusive, según la literatura en neurología, hasta 3 meses para determinar si existirán secuelas permanentes”, dijo Espínola.