Vilma de Frutos, esposa del hombre internado en terapia intensiva del IPS por botulismo, describió el desesperante momento que vivieron antes de acudir al hospital. “Miércoles a la siesta ya comenzó a sentirse mal, desde un principio dijo que fue algo que comió y no le sentó. Vomitó, volvió caminando en zig zag, se sentó en la cama, me habló balbuceando y cuando le miro a la cara tenía una parálisis”, relató.
La mujer explicó que el malestar se produjo tras consumir alimentos en una feria gastronómica. “Él le puso picante, era del local también. Tenían muchas salsas, realmente no sé si era picante porque habían muchos potes”, señaló.
De Frutos afirmó que el daño causado por la toxina ya estaba instalado. “Anoche entramos a verlo y continúa conectado a un respirador. O sea, todo el daño que pudo haber causado ya lo hizo y ahora esperamos que se recupere”, expresó. Los médicos le informaron que la recuperación sería lenta. “Cada paciente es diferente, nos hablaron de 3 a 6 meses estando en UTI, hasta que él pueda respirar por sí solo e implica muchísima fisioterapia”, agregó.
Destacó que su marido llevaba una vida saludable, lo que podría favorecer su recuperación. “Tenemos la ventaja de que toda su vida se cuidó, duerme a hora, se levanta temprano, toda su vida se cuidó en la comida”, comentó. Sin embargo, reconoció el impacto económico del tratamiento. “Lo que gastamos ya supera los G. 400 millones. Para mí esto es una pesadilla”.
