La gesta de “La Academia” es recordada como el triunfo de la humildad y el sacrificio. Nacional entró a los octavos de final en la posición 16, enfrentando directamente al mejor clasificado de la fase de grupos, Vélez Sarsfield. A pesar de los desafíos, el equipo paraguayo avanzó con un grupo mayoritariamente local, donde el arquero “Nacho” Don era el único extranjero con años de residencia en el país.
Morínigo destacó que el mediocampo fue uno de los pilares del equipo, aunque sufrieron la sensible baja de Marquitos Riveros por suspensión en la primera final. Asimismo, recordó su cambio táctico habitual: el ingreso de Fabián Balbuena para asegurar los resultados en los segundos tiempos, una estrategia que dio frutos a lo largo de todo el torneo.
En la final ante San Lorenzo —curiosamente el clasificado número 15—, Nacional logró un agónico empate 1-1 en el partido de ida con un gol de Julio Santa Cruz sobre el final. Aunque no pudieron alzarse con el trofeo tras el segundo encuentro, el técnico resalta el orgullo de haber sentido el apoyo de hinchas de todos los clubes paraguayos, quienes llenaron el Defensores del Chaco desde los cuartos de final.
“Fue una demostración de que sí se puede”, concluyó Morínigo, subrayando que aquel equipo humilde se ganó el respeto de todo el continente.