Según la autoridad, la deuda acumulada del Ministerio, sumando los medicamentos esenciales y aquellos adquiridos por vía judicial, asciende actualmente a 1.000 millones de dólares.
Recalde admitió que, para que el sistema de salud sea “relativamente estable”, se necesitarían unos 2.500 millones de dólares anuales, pero el presupuesto asignado es de apenas 1.300 millones, de los cuales la mitad se destina a gastos fijos como salarios.
Por su parte, la deuda específica por medicamentos adquiridos mediante recursos de amparo ronda los 130 millones de dólares. Debido a que el presupuesto original para este rubro era de solo 3 millones, el Ministerio ha tenido que recurrir a la reprogramación presupuestaria (moviendo fondos de la compra de medicamentos generales) para garantizar la continuidad de tratamientos oncológicos y de enfermedades raras.
El funcionario defendió la inversión en infraestructura como una “proyección a futuro”, aunque admitió que esto debe ir acompañado de una evaluación económica exhaustiva.
Finalmente, el viceministro señaló que confía en la apertura del Ministerio de Economía para otorgar ampliaciones presupuestarias una vez que se agoten los recursos reprogramados, afirmando que, a pesar de la “economía de guerra”, el sector salud debe ser priorizado.